Un barbero lírico y su boda amena

El barbero de Sevilla es una ópera bufa italiana escrita por Gioachino Rossini que consta de dos actos. La nueva producción está realizada conjuntamente por Houston Grand Opera, Canadian Company, Opéra National de Bordeaux y Opera Australia. Fue la primera representación de la temporada 2014/15 del Gran Teatro del Liceo.

Es cierto que es una de las grandes obras magistrales de la comedia dentro de la música. El director musical, Giuseppe Finzi, le da a este clásico un toque juguetón y novedoso donde la música que tiene una calidad de conversación suena más errática y beatífica. La Orquesta Sinfónica y Coro del Gran Teatro del Liceo ejecutan una pieza bellísima con maestría y precisión mientras las características de cada músico se unen perfectamente con las voces distintas de los actores, contribuyendo a una representación inmejorable.

La interpretación entretenida de los actores afectuosos perfecciona el espectáculo. Mario Cassi, quien interpreta a Figaro el barbero, es muy divertido. No solo se presenta con mucho ánimo sino también interactúa con el auditorio. Annalisa Stroppa interpreta a Rosina, el personaje principal, de molde. Es muy vivaracha y suscita la personalidad inquieta de Rosina con éxito. Es obvio que todo el reparto actúa de corazón así que se merece un fuerte aplauso.

Vale la pena mencionar que el diseño de la puesta en escena es muy ingenioso. El director de escenografía, Joan Guillén, utiliza el concepto de lados múltiples y de sombras e imágenes borrosas para crear un efecto visual encantador e innovador. También emplea estos conceptos para que los tramoyistas desmonten un decorado y lo sustituyan por un otro más fácil y rápido entre los actos y las escenas.

En resumen, el barbero de Sevilla demuestra la capacidad de una ópera bufa clásica para mantener el interés del auditoría en todo momento. La interpretación del reparto y el sello particular de las conversaciones musicales han dado vida a esta obra inmortal y cautivadora.

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